Yo (no) soy cesante
Más de cuatro meses han pasado desde que me echaron del trabajo. Al principio se sentía raro. Acostumbrado por años a cierta rutina, de un día para otro eso ya no importaba. Puede sonar un poco estúpido, pero al conversar con algunos amigos que dejé en el trabajo y escuchar cómo seguía el día a día después de mi salida, era como si me hubiese muerto (laboralmente hablando). Algunos viudos se lamentaban por mi, y varias cosas que había contribuido a formar, ahora seguían con otros encargados. No digo con esto que extrañara volver a ese lugar, de hecho estaba contento con salir de ahí, pero el proceso de desconexión toma algo de tiempo. El primer mes incluso soñaba con trabajo, y dentro del mismo sueño yo mismo me daba cuenta que eso no era real. Dejé que pasaran los meses, y los aproveché muy bien. Incluso viajé. Me puse un plazo para comenzar a buscar trabajo: septiembre. Tenía una idea de lo que quería encontrar: algo part time que me permitiera manejar mis tiempos y dedica...