Yo (no) soy cesante

Más de cuatro meses han pasado desde que me echaron del trabajo. Al principio se sentía raro. Acostumbrado por años a cierta rutina, de un día para otro eso ya no importaba. Puede sonar un poco estúpido, pero al conversar con algunos amigos que dejé en el trabajo y escuchar cómo seguía el día a día después de mi salida, era como si me hubiese muerto (laboralmente hablando). Algunos viudos se lamentaban por mi, y varias cosas que había contribuido a formar, ahora seguían con otros encargados. No digo con esto que extrañara volver a ese lugar, de hecho estaba contento con salir de ahí, pero el proceso de desconexión toma algo de tiempo. El primer mes incluso soñaba con trabajo, y dentro del mismo sueño yo mismo me daba cuenta que eso no era real. 

Dejé que pasaran los meses, y los aproveché muy bien. Incluso viajé. 

Me puse un plazo para comenzar a buscar trabajo: septiembre. Tenía una idea de lo que quería encontrar: algo part time que me permitiera manejar mis tiempos y dedicarme a distintos asuntos. La pregunta era:¿por dónde comenzar? Decidí hacerlo a la antigua: carpeta en mano, salí a presentarme directamente en distintos lugares ofreciendo mis servicios. Recuerdo una conversación que una vez tuve con mi papá. Él me dijo “para buscar trabajo hay que hacerlo durante la mañana; en la tarde buscan trabajo los flojos”. Así que ahí me encontraba yo, buscando trabajo una mañana soleada de septiembre. 

El rubro de seguridad da muchas alternativas de trabajo part time, y contrario a lo que muchos pensarían, no es mal pagado, pero hay que buscar bien. En particular, me centré en edificios residenciales. 

Entregué todos los currículum que llevaba, y en uno de aquellos edificios estaba en la recepción el conserje, y un señor con mochila hablando por teléfono (no sé cómo será en otros países, pero en Chile le llamamos conserje a la persona que se encarga de la seguridad del edificio y controla el acceso). Le dejé mi currículum al conserje, y cuando estaba por retirarme el señor de la mochila me dice “espera, yo soy el administrador”. Me dijo que él administraba algunos edificios y que si se producía una vacante me llamaría. 

Exactamente una semana después me llamó. Y me ofreció un trabajo que era justo con las condiciones salariales y de jornada que yo esperaba, en una zona relativamente tranquila. Sentí que era la respuesta a mis oraciones. Así es que incluso antes de lo que hubiese imaginado, me encontré trabajando nuevamente. ¿Podré adaptarme bien? Al menos estoy poniendo todo mi empeño para que así sea.

Comentarios

  1. Querido Ricardo.
    Me da mucho gusto que todo haya pasado como esperabas.
    Se que te va a ir muy bien y que esté cambio será muy positivo en tu vida.
    Te mando un abrazo y mis felicitaciones

    ResponderBorrar
  2. Gracias por tus acertadas palabras, me ayudan mucho. Hoy es el día 1 del contacto cero con DD. Amigos como tu me alientan a no claudicar. Te abrazo en la distancia.

    ResponderBorrar
  3. Entrada muy interesante. Me hace pensar y reflexionar.
    Muichas gracias. Ricardo

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Cambios laborales #2

Yo soy cesante