Yo soy cesante

Me echaron. A mediodía me llamaron a la oficina de los jefes. Apenas entré pensé "¿Dónde firmo?". El olor a sobre azul era evidente. En corta y emotiva ceremonia me dieron los motivos del porqué no seguiría después de casi 7 años, me dieron las gracias y me explicaron los pasos que seguirían hasta el pago del finiquito, momento en el cual se acaba oficialmente la relación laboral. Al salir de la oficina pasé a ser "hombre muerto caminando", mote que le pusieron años atrás a Manuel Pellegrini cuando ya todos sabían que se iba a final de temporada y ya le tenian un reemplazante en el Manchester City. 

Honestamente estaba preparado para este momento. Lo que no sabía era cuándo llegaría el día. Una parte importante de mi quería que esto pasara. Profesionalmente siento que ya no podría ofrecer algo diferente a lo que ya había entregado y mi desempeño iba en curva descendente. No es que lo buscara intencionalmente. Simplemente así me sentía. Bajo esta idea, la decisión de desvincularme me parece acertada.

La primera vez que me echaron de una pega fue en noviembre de 2008. Tenía recién 20 años y ese fue mi primer trabajo, donde además hice mi práctica profesional. Recuerdo que me pagaron casi 900.000 pesos chilenos de la época, y que junto al seguro de cesantía, me permitieron vagabundear casi 6 meses en la casa de mis papás. 

Hace un tiempo saqué la cuenta de que desde el 2012 el periodo más largo que estuve sin trabajar fueron 2 semanas, y más encima con un trabajo ya casi abrochado, el cual finalmente se concretó. El mismo al que hoy digo adiós.

La sensación extraña que tengo es que no siento pena, no siento alegría, no siento nada particular en realidad. La misma sensación que tuve las 2 veces que me ascendieron en este trabajo. Una cara de poker que reflejaba mi sentir de que el progreso laboral no me producía la más mínima felicidad. Quizás lo que sí me da cierto optimismo ahora es que podré descansar un poco después de unos meses agotadores emocionalmente y dedicar más tiempo a otras labores que tenía un poco abandonadas. Todo eso antes de siquiera pensar en la posibilidad de volver a trabajar. Habrá que estirar el finiquito de forma inteligente. Muchas decisiones en el camino me llevaron al punto de sentirme tan tranquilo hoy. 

"Hey Gemini, ayúdame a redactar un curriculum por favor".

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